La salud
del Presidente no es materia de juego, sea quien sea el inquilino de Los Pinos;
no lo fue cuando Adolfo López Mateos padecía migraña? Gustavo Díaz Ordaz perdió la vista? Vicente
Fox fue doblegado por la columna o Felipe Calderón cayó de la bicicleta?.
Más allá
de fobias, rencores, lealtades o ambiciones, a todos los mexicanos debe
interesarnos que el Presidente de México, cual sea su nombre, se mantenga saludable.
Con todo y las modificaciones constitucionales no somos un pueblo preparado
para la eventual ausencia del mandatario fuera de los tiempos sexenales.
Ni
siquiera imaginar las consecuencias que desataría la lucha por el poder; en
estos momentos, ningún partido, ni el PRI, tiene con quién suplir a Peña Nieto.
Lo mejor que nos puede ocurrir es que siga gozando de cabal salud.
Se
observa con atención, en video, al Presidente Peña Nieto y a Felipe de Borbón
pasando revista a los cadetes del Heroico Colegio Militar y no se encuentro en
el lenguaje corporal del mandatario mexicano, que cumple con la ceremonia al
ritmo y zancada del rey español, señal delatora de que horas antes hubiese sido
operado de un cáncer propio de los varones, como se ha difundido, irresponsablemente,
en redes sociales.
Habría
sido irresponsable que al día siguiente de cumplir la apretada agenda de la
visita de sus altezas reales, un hombre al que intentan exhibir casi como
moribundo se subiera a un avión para viajar a Perú, a participar, durante 3
días, en la X Cumbre de la Alianza del Pacífico.
Raúl
González, ganador de medalla de oro en los Juegos Olímpicos de 1984, afirmaba
en una entrevista, ‘que para caminar rápido es necesario no doblar las rodillas
y abrir el compás -el compás bien abierto y las rodillas sin doblar en todo
momento’, pero es evidente que un enfermo de lo que dicen que está Peña Nieto
habría exhibido sus supuestos problemas médicos al caminar al lado de alguien
que le saca un palmo de estatura, 1.97 metros contra 1.72.

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